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¿POR QUÉ EL ALCALDE SE CASÓ CON UN COCODRILO EN MÉXICO?

Curiosidades 03 de julio de 2022 Celia Santana Celia Santana
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 De acuerdo a Reuters, el ritual de la boda se remonta probablemente a tiempos prehispánicos entre las comunidades indígenas chontales y huaves del estado Oaxaca, como una plegaria en la que se suplica generosidad a la naturaleza; es decir, abundancia de lluvia para la agricultura, ganadería y las zonas verdes de la región para que no falten los recursos.

"Tenemos que cumplir con ciertos requisitos, pedirle a la naturaleza que no nos falten las lluvias, que no nos falten los alimentos, que haya peces en el río", afirmó Sosa, alcalde del pequeño pueblo de pescadores de la calurosa costa oaxaqueña.

El ancestral ritual de San Pedro Huamelula, ahora mezclado con la espiritualidad católica, consiste en vestir al caimán con un vestido de novia blanco y otras prendas de colores. Se cree que el reptil de siete años, al que se llama Princesita, es una deidad que representa a la madre tierra y su matrimonio con el líder local simboliza la unión de los humanos con lo divino.

Víctor Hugo Sosa, alcalde de San Pedro Huamelula, Oaxaca, tuvo una boda inusual: se casó con un caimán. Este ritual se remonta a tiempos prehispánicos entre las comunidades indígenas de esa región de México, y representa la unión de la naturaleza con los humanos.

Cuántos matrimonios infelices conoces en los que uno de los involucrados asegura que "se casó con un animal". Bueno, esa frase la llevamos a la literalidad en nuestro México Mágico porque la agencia internacional de noticias Reuters da cuenta de que el alcalde de un pueblo en Oaxaca se casó ¡con su novia que es un caimán!

Sí, el reptil que es muy parecido a los cocodrilos fue protagonista de este singular enlace en la comunidad de San Pedro Huamelula, donde Víctor Hugo Sosa, que es el alcalde de "gustos singulares", tomó por esposa al animal en una colorida ceremonia en la que sonó música tradicional y los asistentes bailaron mientras imploraban al líder indígena que sellara el lazo eterno con un beso.

 El "señor caimán" Sosa accedió a su petición en más de una ocasión, agachándose para plantar sus labios en el hocico del caimán, a la que amarraron el hocico con un cordón que hacía juego con su vestido de novia, por aquello de que "se pusiera pasional" y le arranca los labios a mordidas al marido.

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