¿Quieres que tus tarjetas de crédito te devuelvan dinero? descubre el "cashback"

Economía12/01/2024Kiry JiménezKiry Jiménez
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El cashback es un término inglés que se puede traducir como “dinero de vuelta” y, popularmente, se usa en dos casos. El primero de ellos, denominado cashback tradicional, consiste en que una persona que quiere sacar dinero en efectivo de su cuenta bancaria pueda hacerlo sin acudir a un cajero automático o sucursal: basta con que vaya a un establecimiento (supermercado, gasolinera, etc.) que cuente con este servicio y lo pida al momento de pagar su compra. Este importe se sumará al precio a abonar. Así, el cliente pagará con su tarjeta bancaria y el dependiente le entregará la cantidad solicitada en efectivo junto al resto de su compra. 

Por otro lado, cuando hablamos de cashback, podemos referirnos también a los programas de fidelización o recompensas en cashback que ofrecen algunas empresas y que explicaremos a continuación.

Programas de recompensas: ¿en qué consiste y cómo podemos realizar el “cashback”?

Los programas de recompensas en cashback, son técnicas de fidelización a través de las cuales una web o aplicación especializada, una entidad bancaria o una emisora de tarjetas reembolsa al usuario un porcentaje de las compras que realice en determinados establecimientos. En muchos casos, sobre todo en los portales web y apps, suele ser un requisito imprescindible hacer la compra a través del enlace que se muestra en sus plataformas para que se aplique el ahorro.  

Pongámonos en la situación de que hemos decidido emprender un negocio de diseño gráfico y necesitamos comprar un ordenador portátil adecuado para ello. Después de comparar precios, vemos que uno encaja con lo que estamos buscando, así que decidimos adquirirlo. Para ello, nos metemos a nuestra aplicación de banca online y en la sección de promociones y descuentos vemos que efectuando la compra con nuestra tarjeta de crédito nos ahorramos un 5% de descuento a través del cashback. 

En este sentido, la forma de devolución depende de las condiciones que establezca la organización que la realice. Las más comunes suelen ser tres: a través de un programa por puntos, en el que el usuario los acumulará y, posteriormente, podrá canjearlos por otros artículos; por dinero, ingresado en su propia cuenta bancaria –generalmente por transferencia bancaria-; o mediante un cheque regalo, que debe ser usado en la propia plataforma. 

Gracias a este modelo de negocio, las webs, apps especializadas, entidades bancarias o emisoras de tarjetas podrán disfrutar de ventajas como: 

Conocer más a su público objetivo: pueden realizar analíticas personalizadas y estudiar en base a los datos obtenidos el perfil de las audiencias, con el fin de ofrecerles aquellos productos que más se ajusten a sus necesidades. 

Publicitarse: gracias a las colaboraciones con las distintas marcas, que ya cuentan con posicionamientos consolidados, y fundamentalmente a las recomendaciones de los usuarios participantes en sus entornos cercanos. 

Aumentar los ingresos: mediante los acuerdos realizados con las marcas o establecimientos, las plataformas recibirán una serie de comisiones por cada venta que los compradores efectúen desde ellas. 

Fidelizar a más consumidores: los incentivos son una forma atractiva de retener a los clientes y que estos no solo continúen acudiendo a las plataformas en cuestión, sino que las recomienden. Además, aumentará la atracción si los usuarios sienten que tienen un papel activo a través, por ejemplo, de completar encuestas o dar sus opiniones acerca de los productos y servicios que han probado.

Por su parte, los clientes podrán beneficiarse al ahorrar dinero en sus compras: el reembolso de una pequeña cantidad del precio que pagan volverá a ellos, por lo que realmente el coste por unidad es menor del fijado inicialmente.

Santander

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