Germán Latorre, neurólogo: “La migraña puede debutar a cualquier edad y es frecuente que empiece antes en niños que en niñas”

Salud 10 de julio de 2024 Yerandi Santana Yerandi Santana
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Las cefaleas son un motivo de consulta muy frecuente en la edad pediátrica. Se trata de un problema de salud que no solo afecta físicamente, sino que también puede afectar al bienestar social y emocional de los niños que la padecen. “La migraña puede debutar a cualquier edad, es frecuente que debute un poco antes en niños que en niñas”, afirma Germán Latorre (45 años, Elche), neurólogo del Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid). Y añade un dato: “Afecta aproximadamente a un 20-25 % de la población mundial, es la tercera enfermedad más frecuente en cuanto a prevalencia y la primera causa de consulta en neurología”.

“En los menores en general, si las migrañas no tienen una repercusión en su funcionalidad, es mejor no tratarlas y no dar muchos fármacos”, explica. Latorre insiste en que, ante una migraña, no se debe medicalizar a los niños en exceso y los padres tienen que confiar en el criterio profesional.

 ¿Qué se entiende por migraña infantil?

La migraña infantil realmente es la misma que en adultos: es una enfermedad neurológica y crónica que evoluciona de forma cíclica. Normalmente, aparece en forma de crisis que tienen una duración y una frecuencia que puede ser variable. A lo largo de la vida es frecuente que haya momentos de empeoramiento y de mejoría más o menos espontáneos o asociados a algún factor ambiental, como también cambios en la sintomatología. La migraña es una enfermedad de causa desconocida. Creemos que hay una serie de factores genéticos porque la mayor parte de las personas con migraña tiene antecedentes. Las personas con migraña la tienen desde el momento de la concepción.

¿Qué diferencias tiene con la migraña en adultos?

La diferencia es que al ocurrir sobre un cerebro en desarrollo es frecuente que haya síntomas diferentes. Los niños pequeños a veces no tienen dolores de cabeza, tienen otros síntomas diferentes que muchas veces son más difíciles de reconocer como migrañosos. Por ejemplo, hay algunos que tienen un dolor abdominal, de tripa, recurrente, durante 24 o 48 horas y luego se les quita. Muchos de ellos, cuando crecen y tienen migrañas y vienen a la consulta del adulto, vemos que tienen un montón de procesos en la infancia de gastroenteritis o el síndrome de vómitos cíclicos.

 ¿Cómo se pueden diferenciar la migraña de otros tipos de dolores de cabeza?

R. El diagnóstico de migraña es clínico, no disponemos hoy en día de un marcador biológico, es decir, una prueba diagnóstica, algo que podamos ver en una analítica o en un escáner. Para ello se han establecido unos criterios por consenso. Habitualmente en la migraña no hay que hacer ninguna prueba complementaria y mucho menos en la infancia. Las características del dolor es que es intenso, afecta a un lado de la cabeza y suele ser asociado a intolerancia sensorial: molestar las luces, los ruidos, los olores y el tacto, sobre todo en la zona del cuero cabelludo. Se asocia a náuseas y vómitos y empeora con la actividad física habitual o con el movimiento. Los criterios no obligan a tener todas estas características, sino que pueden darse combinaciones que nos permitan el diagnóstico. Este se basa en la anamnesis, en preguntarle al paciente por sus síntomas y en una adecuada exploración física. En niños, esta anamnesis se tiene que ver complementada con los datos recogidos por el padre o la madre y de las circunstancias sociales, educativas o académicas del menor.

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