Marihuana sintética: la nueva epidemia

Salud30/11/2025Celia SantanaCelia Santana
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En medio del auge mundial a favor de la legalización del cannabis, especialistas advierten sobre un fenómeno silencioso que ya preocupa a clínicas, psiquiatras y autoridades: la manipulación genética del cannabis y los aceites de THC que consumen los jóvenes a través de vapeadores. Según expertos consultados, estos productos, mucho más potentes que la marihuana tradicional, están provocando brotes psicóticos, sobredosis y un incremento sostenido de emergencias psiquiátricas que algunos describen como una “epidemia”.

En las últimas dos décadas, diversos estudios internacionales han documentado cambios drásticos en la composición del cannabis. Investigaciones del National Institute on Drug Abuse (NIDA) y del Observatorio Europeo de las Drogas muestran que la concentración de THC pasó de niveles de 2 %–6 % en los años 70 y 80, a más de 20 % en flores actuales y hasta 60 %–90 % en aceites utilizados en dispositivos electrónicos. La extracción química y las nuevas técnicas de cultivo han creado productos más potentes, alterando su perfil clínico y elevando los riesgos para el consumidor.

El psiquiatra Héctor Guerrero Heredia explicó que la marihuana natural consumida hace décadas contenía niveles bajos de THC, muy distintos a los actuales. “Hoy, los jóvenes más que fumar la hierba la vapean. Y lo que están consumiendo es un aceite manipulado que puede tener hasta 80 % de THC”, afirmó. Este incremento, asegura, ha sido determinante en la aparición de cuadros psicóticos agudos en adolescentes y jóvenes adultos.

Estudios médicos internacionales corroboran que las concentraciones elevadas de THC afectan la función neurológica, especialmente en cerebros aún en desarrollo. La evidencia señala que la potencia de los extractos está directamente relacionada con paranoia, ansiedad severa y psicosis.

Guerrero Heredia confirma que en el país ya se refleja esta problemática. “Todas las semanas tenemos ingresos por síntomas psicóticos inducidos por este tipo de marihuana”, señaló. Agregó que entidades como el NIDA y la Asociación Americana de Psiquiatría consideran estos niveles de THC comparables, en potencia y riesgo, a drogas fuertes como la heroína o la cocaína.

La preocupación también se percibe en Hogares Crea Dominicana, donde su director ejecutivo, Julio Manuel Díaz Capellán, confirma el aumento de casos ligados a marihuana sintética. “Los jóvenes que vienen de Estados Unidos son los que llegan con mayores cuadros de psicosis. Ahora mismo tenemos cinco o seis casos, y aunque parezca poco, es una droga que se ha puesto de moda y su costo es alto”, explicó.

El precio de la marihuana sintética supera por amplio margen al de otras sustancias. Mientras la marihuana tradicional ronda los RD$250 por gramo y la cocaína entre RD$600 y RD$700, el gramo de marihuana sintética puede costar hasta RD$1,700. Esta diferencia, combinada con la discreción de los vapes y la facilidad para transportar aceites sin olor, ha permitido que esta droga se normalice entre sectores juveniles con mayor poder adquisitivo.

Autoridades antidrogas sostienen que el tráfico de estas sustancias se realiza mediante rutas discretas y cargamentos pequeños, difíciles de detectar. Los casos registrados muestran un patrón común: jóvenes con episodios de agitación extrema, desorientación y conductas impulsivas poco frecuentes en consumidores de marihuana tradicional. La falta de regulación y la imposibilidad de identificar qué contienen los líquidos vaporizados agravan el riesgo.

Los efectos en el cerebro pueden ser severos. Según Guerrero Heredia, la sobresaturación del THC desensibiliza los receptores cannabinoides, anulando los efectos medicinales y promoviendo brotes psicóticos. “El joven pierde contacto con la realidad. Se activan sistemas neuroquímicos que producen toxicidad neuronal”, explicó.

Las cifras internacionales reflejan una tendencia preocupante. En Estados Unidos, los casos de psicosis relacionados con derivados del cannabis aumentaron hasta un 50 % en los últimos años. En Canadá, tras la legalización, las hospitalizaciones por intoxicación en adolescentes crecieron 39 %. Países europeos como Reino Unido y Francia también reportan incrementos significativos. En América Latina, Chile y Argentina registran un alza en el consumo juvenil impulsado por la idea de que el cannabis es una droga de “bajo riesgo”.

Mientras las autoridades intensifican operativos para frenar la entrada de marihuana sintética al país, expertos coinciden en la advertencia: la sustancia que durante décadas se consideró una “droga blanda” ha mutado en un producto completamente distinto. La combinación de altas concentraciones de THC, el acceso a vapes y un consumo silencioso está generando un problema de salud pública con consecuencias que ya no pueden ignorarse.

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