
¿Manchas o arrugas? No siempre es señal de que un alimento esté dañado: aprende a identificar cuándo sí es seguro consumirlo
Curiosidades17/02/2026
Prensa TNIReducir el desperdicio de alimentos y aprovechar mejor frutas y vegetales no tiene por qué ser complicado. Muchas veces desechamos comida solo por su apariencia, cuando en realidad aún puede consumirse sin riesgo. La clave está en educar nuestros sentidos y aprender a identificar señales reales de descomposición.
La ingeniera y creadora de contenido sobre inocuidad alimentaria Marina Zapién explica que elegir frutas y vegetales no debe basarse únicamente en su aspecto visual, sino también en el olfato y el tacto. Un alimento puede presentar manchas o arrugas y, aun así, estar en buen estado.

Oxidación no significa que esté dañado
Alimentos como la coliflor o la lechuga suelen presentar manchas oscuras o bordes cafés debido a golpes, exposición al aire o cambios de temperatura. Este proceso se conoce como oxidación y no representa un peligro para la salud.
Sin embargo, cuando aparece textura viscosa o mal olor, significa que bacterias ya comenzaron a descomponer el alimento y entonces sí debe desecharse. Si la textura sigue firme y el olor es normal, basta con retirar las partes afectadas y utilizar el resto.
Hongos superficiales en frutas tropicales
En frutas como el mango pueden aparecer manchas oscuras provocadas por hongos que solo afectan la cáscara y no producen toxinas dañinas para el ser humano. Mientras la pulpa esté firme y sin olor extraño, la fruta puede consumirse sin problema. Solo debe descartarse si presenta fermentación, exceso de agua o mal olor.
Zanahorias arrugadas aún sirven
Una zanahoria flácida no está descompuesta; simplemente ha perdido agua. Al cocinarse, recupera textura y concentra mejor su sabor. Incluso puede revitalizarse sumergiéndola en agua fría durante un tiempo para devolverle firmeza.
El plátano oscuro es más dulce
Cuando un plátano presenta manchas negras o incluso la cáscara oscura, indica que ha alcanzado su punto máximo de maduración. En esta etapa el almidón se convierte en azúcares, lo que lo hace ideal para postres y repostería. Solo debe desecharse si presenta moho, olor fermentado o textura desagradable.
Educación sensorial para consumir mejor
Expertos coinciden en que aprender a usar el olfato, el tacto y el sentido común permite aprovechar mejor los alimentos y disminuir el desperdicio en el hogar. Un cambio en apariencia no siempre significa que la comida esté dañada; reconocer la diferencia ayuda tanto al bolsillo como al medio ambiente.
En conclusión, antes de tirar frutas o vegetales por su aspecto, vale la pena revisarlos con atención. Muchas veces, aún pueden formar parte de una comida segura y deliciosa.



















