
Alerta por incremento de desfiguraciones ligadas al uso de cocaína adulterada con sustancias tóxicas
Salud15/03/2026
Celia SantanaEl consumo de cocaína mezclada con sustancias químicas altamente tóxicas está dejando secuelas cada vez más graves en los consumidores, provocando en muchos casos la destrucción del rostro, perforaciones en el paladar y la pérdida total de la nariz.
Testimonios de personas afectadas, junto con explicaciones de especialistas en química, medicina y adicciones, revelan cómo este peligroso cóctel químico está causando daños irreversibles en tejidos vivos, obligando a muchos pacientes a someterse a complejas cirugías reconstructivas para recuperar funciones básicas como hablar, respirar o alimentarse.

Según especialistas del Hospital Docente Universitario Darío Contreras, el número de pacientes con daños severos relacionados al consumo de cocaína adulterada ha ido en aumento en los últimos años. Muchos de estos casos llegan al centro hospitalario referidos por programas de rehabilitación como Hogares CREA.
Médicos del área de cirugía maxilofacial explican que hace más de una década estos casos eran poco frecuentes y llamaban la atención por su gravedad. Sin embargo, actualmente se están observando con mayor regularidad y los daños parecen ser cada vez más severos.
Una adicción que destruye el rostro
Tania Fernández Reyes, una de las afectadas, relata que durante años consumía aproximadamente dos gramos de cocaína cada noche, lo que la llevó a vivir en un ciclo de adicción, insomnio y desesperación. Para sostener el consumo, llegó incluso a robar dentro de su propia familia.“Siempre me pasaba la noche despierta. Todo el que usa droga roba”, contó.
Fernández Reyes recuerda que empeñó todas las prendas de su madre para conseguir dinero y continuar consumiendo. Otra joven, Andreína Alfonso Santana, de 25 años, también compartió su experiencia. Durante años dependió de la droga y llegó a prostituirse para poder comprarla. “¿Tú trabajabas? No. ¿Y cómo conseguías? Prostituyéndome”, relató. Tras una década de consumo, hoy enfrenta graves daños físicos que afectan su vida diaria.
“Tengo un hoyo en la boca. Cuando como, la comida se me va para el lado”, explicó. Los especialistas advierten que este tipo de lesiones no son raras entre consumidores de cocaína adulterada, ya que las sustancias utilizadas para “cortar” la droga pueden ser extremadamente corrosivas.
El cóctel químico detrás de los daños
Expertos explican que la cocaína que llega a muchos consumidores rara vez es pura. Para aumentar su volumen y rentabilidad, los traficantes suelen mezclarla con sustancias como amoníaco, acetona, yeso, cal, tiza, vidrio molido e incluso veneno para ratas. El químico Humberto Contreras explicó que el vidrio molido, por ejemplo, puede provocar un daño mecánico directo dentro de las fosas nasales.
“Ese polvo actúa como una lija. Raspa el interior de la nariz y provoca pequeñas heridas. Luego la cocaína y los químicos entran más fácilmente al organismo y comienzan a destruir los tejidos”, señaló. Una vez que el tejido se abre y queda expuesto, las sustancias químicas penetran con mayor facilidad en el organismo, generando infecciones, necrosis y perforaciones en estructuras clave del rostro.
Necrosis, perforaciones y pérdida de la nariz
El daño puede ser devastador. Algunos pacientes desarrollan necrosis, la muerte del tejido, que provoca perforaciones en el paladar, colapso del tabique nasal y destrucción progresiva de la cavidad nasal. En casos extremos, los pacientes pierden completamente la nariz. Tania Fernández recuerda con claridad el momento en que comenzó a notar el daño.
“Se me cayó un pedazo de nariz y yo seguí quitándomela con las manos”, narró. Incluso después de perder parte de la nariz, la adicción era tan fuerte que continuó consumiendo. “Yo metía el dedo por dentro y seguía usando droga”, relató. El daño no solo cambia la apariencia del rostro. La destrucción del paladar y de otras estructuras también afecta funciones esenciales.
Cuando se perfora el paladar, se crea una comunicación directa entre la boca y la nariz, lo que provoca que los alimentos y líquidos pasen hacia la cavidad nasal. Muchos pacientes experimentan dificultades para hablar, respirar o tragar.
Nuevas mezclas aún más peligrosas
Organizaciones de rehabilitación como Hogares CREA alertan que en los últimos meses han surgido nuevas mezclas aún más peligrosas. Una de ellas incluye el uso del líquido contenido en pulseras fluorescentes conocidas como “glow sticks”, que contienen compuestos químicos como peróxido de hidrógeno, ésteres de oxalato y solventes industriales.
Algunos consumidores rompen estas pulseras para inhalar el líquido o mezclarlo con la cocaína. Especialistas explican que el peróxido de hidrógeno es un agente oxidante potente que puede quemar los tejidos y provocar necrosis.
“Es prácticamente como cocinar la piel. El tejido muere y el cuerpo termina expulsándolo”, explicó el químico Contreras. Otra mezcla que preocupa a especialistas es la cocaína combinada con fentanilo, una sustancia extremadamente potente que ha provocado una crisis de sobredosis en varios países. Expertos advierten que muchos consumidores ni siquiera saben que están consumiendo esta sustancia. “Esa mezcla es una bomba”, advierten especialistas en rehabilitación.
Cirugías reconstructivas complejas
Cuando el daño es severo, la única alternativa para los pacientes es someterse a cirugías reconstructivas complejas. En el Hospital Docente Universitario Darío Contreras se realizan procedimientos para cerrar perforaciones en el paladar y reconstruir la estructura nasal. Algunos casos requieren múltiples intervenciones quirúrgicas. En situaciones más complejas, los cirujanos deben utilizar cartílago extraído de las costillas del propio paciente para reconstruir la nariz.
Mientras tanto, muchos pacientes reciben obturadores, dispositivos similares a prótesis dentales que ayudan a cerrar temporalmente los orificios en el paladar. Estos dispositivos permiten mejorar la capacidad para hablar y comer, lo que representa un cambio inmediato en la calidad de vida de los pacientes.
El reto de evitar recaídas
Los especialistas enfatizan que la cirugía solo puede realizarse cuando el paciente demuestra un período prolongado de abstinencia. Los médicos advierten que si el paciente vuelve a consumir drogas, el daño puede reaparecer rápidamente. En algunos casos, bastan entre 24 y 48 horas de consumo para destruir una reconstrucción quirúrgica. Según especialistas en adicciones, las probabilidades de recaída en el consumo de cocaína son altas.
Se estima que aproximadamente el 50 % de los pacientes recaen durante el primer año de tratamiento, mientras que hasta un 75 % puede recaer en los primeros cinco años. Por esta razón, los programas de rehabilitación, el seguimiento psicológico y el apoyo social son fundamentales para el éxito del tratamiento.
Reconstruir más que un rostro
En clínicas privadas, los procedimientos reconstructivos pueden costar entre 300 mil y 500 mil pesos, dependiendo de la complejidad del caso. Sin embargo, en el Hospital Docente Universitario Darío Contreras estos tratamientos se realizan de manera gratuita para pacientes que llegan a través de programas de rehabilitación. Para quienes han logrado dejar atrás la adicción, el proceso de recuperación va más allá de la cirugía.
Tania Fernández, quien lleva 18 años libre de drogas, ahora dedica parte de su tiempo a participar en charlas de prevención para advertir a otros sobre las consecuencias del consumo. “Eso es como una terapia para mí. Me gusta ayudar a otros para que no pasen por lo mismo”, expresó.
Especialistas coinciden en que el éxito de estos tratamientos depende de un enfoque integral que combine medicina, salud mental y programas de rehabilitación. “Cuando se logra unir la medicina, la rehabilitación y el apoyo psicológico, no solo se reconstruye un rostro”, señalan los expertos. “También se puede reconstruir una vida”.
















