
Óscar, el pez que reconoce a su cuidador y puede convertirse en el dictador del acuario
Curiosidades04/08/2026
Mila MatosOriginario de Sudamérica, este gran cíclido (Astronotus ocellatus) habita de forma natural la cuenca amazónica, incluyendo afluentes de los ríos Amazonas, Negro, Ucayali, Putumayo y otros sistemas fluviales de Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Guayana Francesa.
En libertad suele encontrarse en aguas cálidas de corriente lenta, donde aprovecha la protección que ofrecen las raíces sumergidas, los troncos caídos y las ramas acumuladas en las orillas. Estos ambientes, relativamente tranquilos y ricos en refugios, han moldeado el comportamiento de una especie que combina la curiosidad de un depredador oportunista con una inteligencia poco habitual entre los peces ornamentales.
Su aspecto, su capacidad para interactuar con las personas y una personalidad arrolladora han convertido al óscar en uno de los peces tropicales más populares del mundo. Sin embargo, también es una especie muy exigente que alcanza un tamaño considerable y que requiere instalaciones adecuadas para disfrutar de una vida larga y saludable.

Un gigante entre los cíclidos americanos
El óscar pertenece a la gran familia de los cíclidos, uno de los grupos de peces más diversos del planeta. Dentro de ella destaca por su tamaño, ya que es uno de los cíclidos sudamericanos más grandes que pueden mantenerse habitualmente en acuarios domésticos. Aunque muchos ejemplares juveniles se venden con apenas cinco o seis centímetros de longitud, los adultos suelen alcanzar entre 25 y 35 centímetros y algunos registros describen ejemplares cercanos a los 50 centímetros y pesos superiores al kilo y medio.
Su cuerpo es ovalado y comprimido lateralmente, con una gran cabeza, ojos prominentes y una boca fuerte capaz de generar un efecto de succión para capturar presas. En su hábitat natural esta estrategia le permite alimentarse de insectos, peces pequeños y crustáceos con notable eficacia.
Uno de sus rasgos más característicos es el ocelo situado cerca de la cola, una mancha circular que recuerda a un ojo. Este detalle es el que dio origen a su nombre científico, ocellatus, y algunos investigadores creen que puede ayudar a desviar los ataques de depredadores hacia una zona menos vulnerable del cuerpo.
Un pez inesperadamente inteligente
Lo que realmente ha conquistado a generaciones de aficionados a los acuarios es su comportamiento. Muchos cuidadores afirman que estos peces aprenden a reconocer a la persona que les alimenta, distinguiéndola de otras personas frecuentes en el hogar. Con frecuencia se acercan al cristal cuando ven aparecer a su cuidador habitual, siguen sus movimientos por la habitación o incluso aceptando comida directamente de la mano, mientras que otros pueden mostrarse abiertamente temperamentales e incluso llegar a morder durante las tareas de mantenimiento del acuario.
Por:20Minutos




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