
Canadá activa aranceles de represalia por US$20.000 millones y eleva tensión comercial con Trump
Internacionales08/09/2026
Celia SantanaCanadá comenzó este martes a aplicar aranceles de represalia a productos estadounidenses valorados en unos 27.600 millones de dólares canadienses, equivalentes a cerca de US$20.000 millones, en una nueva escalada de las tensiones comerciales con Estados Unidos.
Las medidas entraron en vigor mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene su ofensiva comercial contra Ottawa y amenaza además con impedir la venta de aviones del fabricante canadiense Bombardier en Estados Unidos si la empresa no traslada parte de su producción al territorio estadounidense.

Los nuevos gravámenes canadienses, con tasas de 15 %, 25 % y 50 %, afectan diferentes importaciones procedentes de Estados Unidos, con especial incidencia sobre productos de acero, aluminio y lácteos, incluido el queso. Antes de su entrada en vigor, el Gobierno canadiense retiró algunos productos del mar de la lista inicialmente prevista.
La respuesta de Ottawa llega después de que la Administración Trump impusiera aranceles del 50 % a productos canadienses por un valor similar, bajo el argumento de que determinadas políticas de Canadá representan un supuesto “trato discriminatorio” contra las industrias estadounidenses de bebidas alcohólicas, automóviles y productos lácteos. Las tarifas estadounidenses incluyen artículos como palos de hockey y cemento y alcanzan aproximadamente el 5,5 % de las exportaciones canadienses destinadas al mercado estadounidense.
Trump abre otro frente contra Bombardier
La disputa comercial sumó un nuevo capítulo el lunes, cuando Trump amenazó con bloquear las ventas de aeronaves de Bombardier Aviation en Estados Unidos si el fabricante, con sede en Quebec, no aumenta su producción en territorio estadounidense. “¡No más ventas de Bombardier en Estados Unidos!”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social, aunque no explicó qué mecanismo utilizaría para concretar una eventual prohibición.
Miles de aeronaves fabricadas por Bombardier forman parte de las operaciones de compañías estadounidenses. Ante la amenaza, la empresa defendió su contribución a la economía de Estados Unidos y destacó la importancia de su cadena de suministro en ese país.
En un comunicado, Bombardier aseguró que genera “decenas de miles de empleos en todo Estados Unidos” y mantiene operaciones con empleados directos en más de 20 estados, incluidos Kansas, Texas, Arizona y California. La compañía afirmó además que destina más de US$2.500 millones al año a proveedores estadounidenses y trabaja con aproximadamente 2.800 empresas distribuidas en 47 estados.
“Bombardier valora su gran asociación con las empresas estadounidenses y sus empleados en Estados Unidos”, expresó el fabricante. Los nuevos aranceles estadounidenses representan un riesgo para la economía canadiense, aunque los analistas advierten que las mayores consecuencias podrían concentrarse en el sector manufacturero de Canadá Central, debido a su elevada dependencia del comercio bilateral.
Negociaciones permanecen suspendidas
Las conversaciones comerciales entre Ottawa y Washington permanecen paralizadas desde el 21 de agosto, cuando ambos gobiernos interrumpieron varios días de negociaciones celebradas en Washington. El primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió suspender el diálogo al considerar inaceptables algunas de las condiciones planteadas por la Administración Trump.
Según Carney, los representantes estadounidenses incorporaron a última hora restricciones relacionadas con los acuerdos comerciales que Canadá mantiene con otros países. El mandatario canadiense también denunció “amenazas” relacionadas con las políticas de protección del idioma francés y de la cultura de Quebec, provincia francófona del este del país.
Posteriormente, el principal funcionario comercial estadounidense, Jamieson Greer, aseguró que Washington reconoce la sensibilidad del tema y negó que Estados Unidos estuviera utilizando esas políticas como condición dentro de las negociaciones. “Esto no es algo sobre lo que presionemos, condicionemos o establezcamos líneas rojas”, declaró Greer a la cadena pública canadiense CBC.
Aumentan los cruces entre ambos gobiernos
Desde la suspensión de las conversaciones, funcionarios de los dos países han protagonizado varios enfrentamientos públicos. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, rechazó la semana pasada que exista una guerra comercial en condiciones de igualdad entre ambos países.
Durante una reunión de ministros de Finanzas del G20, Bessent sostuvo que resulta difícil hablar de una disputa de “toma y daca” con una economía que, según afirmó, es 13 veces mayor. “No estamos en guerra con Canadá. ¿Cómo vamos a estar en guerra con Canadá? ¿Van a sacar sus dos submarinos del centro comercial de Edmonton y lanzarlos contra nosotros?”, expresó.
Su comentario hacía referencia a una antigua atracción ubicada en un centro comercial de la provincia canadiense de Alberta. La tensión aumentó después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, publicara en redes sociales un comentario interpretado como una burla hacia el aspecto físico de un soldado canadiense.
Carney respondió calificando esas declaraciones como “indignas de sus cargos” y aseguró que “no son constructivas”. El primer ministro sostuvo además que las conversaciones podrían reanudarse “cuando los estadounidenses dejen de hacer memes” y comiencen a tratar las negociaciones con seriedad.
La disputa también llega al terreno simbólico
Las diferencias entre ambos países también han alcanzado cuestiones simbólicas. Trump firmó en agosto una orden para cambiar el nombre del lago Ontario, situado en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, por “Lake America”. La decisión provocó rechazo en Canadá y alimentó una creciente reacción nacionalista frente a las políticas y declaraciones del mandatario estadounidense.
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump también ordenó renombrar el golfo de México como “Gulf of America” y ha planteado en reiteradas ocasiones la posibilidad de que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
Más allá de las tensiones políticas, ambos países mantienen una relación económica profundamente interdependiente. Casi el 60 % de las importaciones canadienses procede de Estados Unidos, mientras cerca del 70 % de las exportaciones de Canadá tiene como destino el mercado estadounidense.



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