
Examen de la retina podría ayudar a detectar riesgo de fibrilación auricular
Salud16/09/2026
Lenissa FloresUn examen oftalmológico rutinario podría aportar señales tempranas sobre la salud del corazón. Un estudio realizado con más de 90,000 personas encontró una asociación entre determinados cambios en las capas internas de la retina y un mayor riesgo de fibrilación auricular.
La investigación, publicada en la revista PLOS Digital Health, analizó imágenes de la retina y antecedentes clínicos de dos grandes grupos de pacientes del Reino Unido.
Los autores plantean que los escáneres oculares podrían ayudar a identificar a personas que necesiten una evaluación cardiovascular más profunda, incluso antes de que aparezcan síntomas o de que una prueba cardíaca convencional detecte la arritmia.

La fibrilación auricular se produce cuando las cavidades superiores del corazón laten de manera irregular y puede provocar palpitaciones, fatiga, dificultad para respirar o mareos.
Sin embargo, muchas personas pueden tener la arritmia sin presentar síntomas, lo que dificulta su detección temprana.
Además, la fibrilación auricular puede aparecer de forma intermitente, por lo que un electrocardiograma realizado cuando el ritmo cardíaco se encuentra normal podría no identificarla.
Sin tratamiento, esta alteración puede favorecer la formación de coágulos en el corazón que, si llegan al cerebro, pueden provocar un accidente cerebrovascular.
El estudio utilizó información del proyecto AlzEye, con 50,651 personas de 40 años o más, y del Biobanco del Reino Unido, que incluyó a 39,013 participantes de entre 40 y 69 años.
Dentro del primer grupo, 5,375 personas ya tenían fibrilación auricular y presentaban un menor grosor en varias estructuras de la retina en comparación con quienes no tenían el diagnóstico.
La asociación más consistente fue observada en la capa de células ganglionares y plexiforme interna, conocida como mGCIPL, un patrón que también apareció en la segunda cohorte analizada.
La retina contiene vasos sanguíneos y tejido nervioso, por lo que sus imágenes se han convertido en una fuente de información para estudiar alteraciones relacionadas no solo con la visión, sino también con el cerebro y el sistema cardiovascular.
Durante un seguimiento promedio de cuatro años, 838 participantes del Biobanco del Reino Unido que inicialmente no tenían fibrilación auricular desarrollaron la enfermedad.
Después de considerar factores clínicos, sociodemográficos y de estilo de vida, los investigadores determinaron que cada reducción de una desviación estándar en el grosor de la mGCIPL se relacionó con un aumento del 27 % en el riesgo de fibrilación auricular.
Los especialistas aclararon que este resultado no significa que un examen ocular pueda predecir por sí solo quién desarrollará la arritmia, sino que podría convertirse en una señal adicional para decidir quién necesita estudios cardíacos.
La investigación también encontró diferencias en el calibre y distribución de los vasos de la retina entre personas con fibrilación auricular y quienes no presentaban la condición.
Entre las técnicas analizadas se encuentran la fotografía retiniana en color y la tomografía de coherencia óptica, una prueba no invasiva que permite obtener imágenes detalladas de las distintas capas del fondo del ojo.
Siegfried Wagner, investigador del University College London, explicó que estas imágenes podrían facilitar la identificación de personas con mayor riesgo, aunque aclaró que no sustituyen las pruebas cardíacas.
El electrocardiograma continúa siendo una herramienta fundamental para confirmar una arritmia, mientras que los estudios de retina podrían servir para determinar qué pacientes deberían recibir una evaluación cardiológica adicional.
Josef Huemer, oftalmólogo del Moorfields Eye Hospital NHS Foundation Trust y autor principal del estudio, señaló que los resultados necesitan ser confirmados en nuevas investigaciones antes de aplicarse de forma rutinaria.
Los investigadores enfatizaron que el trabajo demuestra una asociación entre cambios en la retina y fibrilación auricular, pero no prueba que las alteraciones oculares causen la enfermedad.
Los próximos estudios deberán determinar si incorporar estos marcadores en los controles oftalmológicos habituales permite detectar antes la fibrilación auricular y contribuir a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular.



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