
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este lunes que Irán “podría ser destruido en una sola noche”, una declaración que se produce en medio de una escalada de tensiones en el Golfo Pérsico. Según el mandatario, esta acción podría llevarse a cabo “mañana por la noche” si Teherán no cumple con el ultimátum impuesto por Washington para reabrir el estrecho de Ormuz, paso marítimo estratégico por donde circula gran parte del petróleo que se exporta a nivel mundial.
Trump explicó que, de no cumplirse el plazo, Estados Unidos estaría dispuesto a bombardear centrales eléctricas, infraestructuras energéticas y otros objetivos críticos en Irán, una medida que calificó como necesaria para garantizar la seguridad regional y la libre circulación de hidrocarburos. La advertencia se produce en un contexto de alta tensión que se remonta al 28 de febrero, cuando una serie de ataques combinados de Estados Unidos e Israel afectaron varias instalaciones en territorio iraní, provocando pérdidas humanas y económicas, así como un aumento en los precios internacionales del petróleo.
Durante la rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump también destacó la exitosa operación de rescate de los dos tripulantes de un caza F-15 estadounidense que fue derribado por fuerzas iraníes el pasado viernes. El mandatario ofreció detalles del operativo, que involucró un despliegue de 155 aeronaves, entre las que se incluían cuatro bombarderos, 64 cazas, 48 aviones cisterna de reabastecimiento y 13 aeronaves de rescate. Según Trump, el copiloto logró permanecer oculto en un terreno montañoso dentro de Irán durante varias horas antes de ser localizado por las fuerzas estadounidenses, y su recuperación fue calificada por el presidente como “una demostración de la capacidad y preparación del Ejército de EE. UU.”.
Además de las operaciones militares, Trump confirmó que el ultimátum para reabrir el estrecho de Ormuz se extiende hasta el martes, fijando como hora límite las 20:00, hora de Washington (0:00 GMT). En caso de incumplimiento, reiteró que se lanzarán ataques selectivos contra infraestructuras estratégicas iraníes, lo que aumenta la incertidumbre geopolítica y la volatilidad en los mercados internacionales de energía.
Analistas advierten que esta postura del presidente estadounidense podría incrementar la tensión en la región y provocar represalias por parte de Irán, que ha reiterado su intención de defender sus intereses estratégicos y de continuar con la guerra mientras lo considere necesario. La situación mantiene en alerta a países del Golfo y a organismos internacionales que monitorean el paso de barcos petroleros y la seguridad marítima, ante un posible conflicto de mayores dimensiones.
















