

Durante décadas, la leche ha sido un símbolo de salud y fortaleza, promocionada como alimento indispensable desde la infancia hasta la adultez. Sin embargo, las investigaciones más recientes plantean matices: ¿es realmente esencial para mantener huesos fuertes?
La creencia: leche como pilar del calcio
En etapas críticas como la niñez y la adolescencia, la leche ha sido considerada fuente fundamental de calcio y proteína. De acuerdo con el National Institutes of Health (NIH), los lácteos aportan entre el 50 % y el 60 % del calcio diario, y entre el 20 % y el 30 % de la proteína necesaria.
Evidencia en niños y adolescentes
Una revisión de ensayos clínicos controlados por el NIH mostró que el consumo de lácteos en menores de 3 a 18 años favorece:
Mayor contenido mineral óseo (+25.4 g en promedio).
Incremento en densidad ósea en distintas zonas del cuerpo.
Aumento moderado de la estatura (+0.21 cm).
Cambios positivos en hormonas relacionadas con el crecimiento.
En conclusión, durante el crecimiento, la leche sí aporta beneficios moderados pero significativos en la salud ósea.
Lo que dicen los estudios en adultos
El estudio finlandés OSTPRE (2025), que siguió a más de 14 mil mujeres durante 25 años, halló que un mayor consumo de leche y yogur se relaciona con menor riesgo de fracturas, incluidas las osteoporóticas.
No obstante, un análisis de la Universidad de Cambridge (2023) advirtió que un consumo excesivo de leche puede elevar el riesgo de fractura de cadera:
+7 % por cada 200 g diarios.
+15 % con 400 g diarios.
En contraste, yogur y queso mostraron un efecto protector.
Alternativas para huesos fuertes
Para quienes no consumen lácteos, existen opciones nutricionales eficaces:
Leches y yogures sin lactosa.
Bebidas vegetales fortificadas (soya, almendra, avena).
Vegetales ricos en calcio (brócoli, col rizada, acelga, bok choy).
Tofu y jugo de naranja fortificado.
La evidencia más actual indica que la leche puede favorecer la salud ósea, especialmente en etapas de crecimiento y en la adultez temprana. Sin embargo, en exceso puede aumentar el riesgo de ciertas fracturas.
La clave, señalan los expertos, está en el equilibrio: una dieta variada, ejercicio regular, suficiente vitamina D y fuentes diversas de calcio siguen siendo la mejor receta para mantener huesos fuertes a lo largo de la vida.

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