
Políticas de Trump reducen matrículas extranjeras y agravan crisis universitaria en EE.UU.
Internacionales30/08/2025

Uno tras otro, estudiantes internacionales notificaron este verano a la Universidad de Central Missouri que no podían obtener una visa para ingresar a Estados Unidos. Muchos ni siquiera lograron conseguir una entrevista en los consulados, lo que redujo a la mitad la matrícula de nuevos alumnos de posgrado en el semestre de otoño respecto al año pasado.
Este descenso ha golpeado con fuerza las finanzas de la institución, una pequeña universidad pública con apenas 65 millones de dólares en dotación y que depende en gran medida de los ingresos de este sector. Los estudiantes extranjeros representan casi una cuarta parte de sus matrículas. “Cuando contamos con menos estudiantes extranjeros que aportan ingresos, se hace difícil subsidiar a los nacionales”, advirtió Roger Best, presidente de la universidad.
Una alarma nacional
La situación de Central Missouri refleja una tendencia que preocupa en todo el sistema educativo estadounidense. Universidades con presupuestos limitados y alta dependencia de la matrícula internacional enfrentan un panorama incierto.
De acuerdo con un análisis de Associated Press, más de 100 instituciones —muchas de ellas pequeñas universidades cristianas— obtienen al menos el 20% de sus ingresos de estudiantes extranjeros. El listado también incluye grandes centros como Northeastern y Carnegie Mellon. Algunos estudios proyectan que la caída podría alcanzar hasta un 40% este otoño, lo que supondría un fuerte impacto en la economía universitaria y en la estadounidense en general.
Endurecimiento migratorio bajo Trump
El presidente Donald Trump ha intensificado el control sobre los procesos de visado como parte de su agenda de reforma educativa. Su gobierno revisa redes sociales de solicitantes, suspendió durante semanas las citas consulares y adoptó medidas contra estudiantes involucrados en activismo propalestino. El Departamento de Seguridad Nacional, además, propuso limitar el tiempo de permanencia de los alumnos en el país, lo que incrementó la incertidumbre en el sector. “Estas políticas han creado una severa inestabilidad financiera para las universidades”, afirmó Justin Gest, profesor de política migratoria en la Universidad George Mason.
Los estudiantes internacionales, que no acceden a ayudas federales, suelen pagar la matrícula completa, entre dos y tres veces más alta que la de los residentes locales en universidades públicas. “Un estudiante extranjero que paga 80.000 dólares al año le da a la institución la flexibilidad de ofrecer becas y tasas más bajas a los nacionales”, explicó Gest.
El caso de un estudiante sudanés
La experiencia de Ahmed Ahmed, un joven sudanés de 19 años becado en la Universidad de Rochester, ejemplifica los obstáculos. Aunque su visa había sido emitida antes de las restricciones de junio —que incluyeron a 12 países, entre ellos Sudán— se le impidió abordar un vuelo desde Uganda. Con apoyo de la oficina internacional de su universidad logró reprogramar su viaje y comenzar sus estudios de ingeniería eléctrica.
“Me siento apoyado aquí, pero también bajo tensión. Entiendo que otros estudiantes no quieran someterse a este escrutinio, sobre todo quienes pagan el costo completo”, relató. “Siento que lo he conseguido, pero que soy de los últimos en hacerlo”.
Ajustes drásticos en los campus
Ante la caída en las inscripciones, Central Missouri optó por aplazar mejoras de infraestructura, recortar aumentos salariales y aplicar otras medidas de austeridad. En universidades más pequeñas, con menos de 5.000 alumnos, la vulnerabilidad es aún mayor.
Lee University, en Tennessee, proyecta una reducción cercana al 30% en su matrícula extranjera este año. “Como somos un campus de artes liberales más pequeño, la matrícula es nuestra principal fuente de ingresos”, señaló Roy Y. Chan, director de estudios de posgrado, quien recordó que la institución ha incrementado sus tasas un 20% en cinco años para compensar la caída general.
Un reto a largo plazo
Más allá de las políticas migratorias, el sistema universitario estadounidense enfrenta una tendencia demográfica adversa: la Comisión Interestatal Occidental para la Educación Superior proyecta que el número de graduados de secundaria caerá un 13% para 2041 en comparación con 2024. “Si además pierdes a los estudiantes internacionales, la situación es todavía peor”, advirtió Dick Startz, profesor de economía en la Universidad de California, Santa Bárbara.
Mientras tanto, universidades privadas en todo el país han cerrado a un ritmo de dos por mes, según la Asociación Estatal de Directivos de Educación Superior, reflejo de un modelo cada vez más frágil que ahora se agrava por la reducción en las matrículas extranjeras.
AP


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